Peñíscola ha sido un punto neurálgico de diversas civilizaciones mediterráneas. Fenicios, griegos, romanos, bizantinos, cartagineses han dejado sus huellas en esta región que en los últimos años se ha posicionado como un destino vacacional muy codiciado.
La fortaleza de Peñíscola está constituida por el castillo y sus murallas, fortalezas que debieron adaptarse a la accidentada orografía del lugar. El castillo es obra de los templarios, se ubica en la parte más alta del peñón, a unos 64 metros sobre el nivel del mar.
Algunos de los más pintorescos hoteles en Peñíscola se sitúan cerca de la Playa Norte, la cual cautiva a los bañistas con sus aguas tranquilas y sus excelentes equipamientos. En el paseo marítimo que la bordea es posible encontrar una gran diversidad de cafeterías, restaurantes, locales especializados en productos de playa.
Peñíscola es también, un escenario de importantes acontecimientos culturales de interés internacional. El Premio de Relatos Breves Ciudad de Peñíscola, cuyo jurado está constituido por prestigiosos miembros de la Real Academia Española de la Lengua.
De la cocina autóctona se destacan especialidades como: el all-i-pebre de rape, los polpets, el suquet de peix, los mariscos, los caracoles puntxents (“cañadillas”), etc. Los sabrosos arroces son un festín para los paladares más exigentes, junto con platillos como la paella y la fideuà.
En las murallas encontramos fortificaciones medievales, renacentistas y algunos monumentos realizados en el siglo xviii.
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